El discurso de Riley y el caso Malala.


Riley es una niña que cree que las empresas de juguetes quieren engañarla para que compre cosas rosas ("pink stuff"), princesas y los muñecos que los niños no quieren. Ella no sabe exactamente qué es el sexismo, pero empieza a ser consciente de las consecuencias de vivir en una sociedad sexista. Quizá, su discurso no es espontáneo, sino resultado de la situación creada por su padre para provocar la reacción de la pequeña en la tienda de juguetes, pero ¡¿qué más da?!... Con solo 5 años, el discurso de esta niña supera en profundidad el de millones de adultos de 50:



Malala Yousafzai

Riley aún es pequeña para entender casos más complejos como el de Malala Yousafzai, la estudiante pakistaní de 14 años que recibió un disparo en la cabeza, hace dos meses, por parte de un extremista.

¿Delitos? Estudiar y su activismo en favor de la educación de las niñas en su país.

Ehsanullah Ehsan, portavoz de los talibanes paquistaníes, atribuyó a este colectivo el atentado: “Malala es el símbolo de los infieles y la obscenidad”. En caso de sobrevivir, añadió, volverían a tratar de matarla; también a su padre, Ziaudinn, maestro de profesión y responsable del "lavado de cerebro" de la joven. Es lo que conlleva la educación en valores, lejos de los dogmas reduccionistas heredados durante siglos sin reflexión crítica alguna y consecuencia del adoctrinamiento religioso en las escuelas...

Blog de Malala, "Diary of a Pakistani Schoolgirl"
La supuesta limpieza neuronal fue tal que, con solo 12 años, alentada por un reportero de la BBC, se lanzó a escribir un blog donde relataba aspectos de su vida bajo el régimen de los talibanes que, en aquel momento, dominaban el valle de Swat, donde vivía con su familia. Para ellos, la mera asistencia de niñas a la escuela es un motivo de cierre de muchas de estas; así, la perpetuación del modelo social, basado en el miedo y la incultura, está garantizado.
Tras el cierre de la escuela a la que asistía, escribió:
“Como hoy ha sido nuestro último día de clase, hemos decidido jugar un poco más en el patio. En mi opinión, la escuela volverá a abrir un día, pero cuando me iba he mirado al edificio como si no fuera a regresar nunca”.
Ante la escasez de discursos, y un silencio atronador por parte de la ciudadanía que, mayoritariamente, asistía impávida a muchos de los abusos, Malala se popularizó rápidamente como una lúcida bloguera dedicada a la denuncia pública y a exigir que los políticos se volcaran en defender la educación sin distinción de sexo y la libertad:
“Cuando hacemos fila en el patio por la mañana nos han dicho que no llevemos ropa de colores porque podría molestar a los talibanes [...] Escondíamos los libros bajo el chal”, escribió Malala bajo el pseudónimo de Gul Makai.


Malala, que deseaba ser médico o estudiar leyes para dedicarse a la política, quedó gravemente herida tras un disparo a bocajarro que entró por el oído y salió por el cuello. Sin embargo, se recuperó rápidamente.

La ONU declaró el 10 de noviembre día de apoyo internacional a la niña. Recientemente, fue propuesta para el Nobel de la Paz, designada para recibir el título honorífico de "Hija de Pakistán" y la UNESCO le ha rendido homenaje público en París en un acto dedicado a recabar fondos para facilitar la educación infantil femenina en países con graves dificultades para implantarla:

"El brutal ataque del 9 de octubre contra ella nos recordó que el derecho de las niñas a la educación sigue siendo nuestra labor número uno. Es un derecho fundamental y también una palanca de desarrollo". Irina Bokova, directora general de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).


El materialismo y la superficialidad que nos rodean se hace realmente insoportable cuando tomamos consciencia de ellos, cuando nos importa algo más que nuestro círculo inmediato, cuando comprobamos cómo se devalúa precisamente la parte de nuestra humanidad que nos permite convivir y progresar auténticamente en sociedad. Sin embargo, la lucha por la igualdad perdura y la vemos cada día... No está solo en Oriente y en países con graves injusticias de todo tipo; está en nuestras ciudades, en ejemplos cotidianos, ya sea en una madre que, a solas, afronta el cuidado y educación en valores de su hija frente a cualquier obstáculo, ya sea en una asociación que lucha contra la violencia de género, la explotación machista, o en los propios ciudadanos que mantienen vivo el espíritu de trabajar por una sociedad más justa.

(Dedicado a mi amiga Olaya...)
ñ

5 comentarios:

Anónimo,  19 de diciembre de 2012, 17:06  

Ahora en navidada ver si nos acordamos de las cosas que mas deberian importarnos.
Saludos Agustín

Vero,  19 de diciembre de 2012, 19:25  

Qué grande Malala. Muchas chicas que viven en países más cómodos ya podían hacer la mitad de lo que ha hecho ella. Besos Agus!!

Amiga bloguera,  20 de diciembre de 2012, 1:52  

Sin más igualdad no hay progreso señores y señoras. De niña yo me veía con una sartén el dia de mañana y ahora trabajo en lo qe quería. Todo se puede si uno trabaja por ello.

Anónimo,  21 de diciembre de 2012, 9:45  

VIVIMOS EN UN MUNDO QUE NO TIENE ÉTICA INCLUIDOS LOS QUE PREGONAN ÉTICA Y MORAL EN LOS COLEGIOS Y EN LAS IGLESIAS.

Agustín Esquiva. 21 de diciembre de 2012, 10:01  

Al final, todo progreso -incluido que un país no se lastre a sí mismo con un gobierno inepto- depende de la cultura. Esperemos que la educación y la cultura reciban algún día el apoyo que merecen, lo demás vendrá rodado porque será la propia sociedad la que mueva el país, más participativa y con más sentido de la corresponsabilidad de lo que sucede.

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