Hace unos días, el señor Antonio Zaplana, edil oriolano de Bienestar Social,
denunciaba, con razón, el recorte de 148.000€ que ha aplicado la Generalitat a su concejalía. Tal tijeretazo supone, entre otras cosas, lo siguiente:
-el
Centro de Rehabilitación e Integración Social perderá
38.159€;
-el
Centro de Estimulación Temprana,
33.642€;
-el
Centro Municipal Ocupacional Oriol y Residencia,
76.799€.
En palabras de este concejal:
“Este dinero que el Ayuntamiento recibirá de menos, tendremos que
sacarlo de la partida de Bienestar Social que, en su gran mayoría, va
destinada a las ayudas a las familias [...] hay muchos
sitios de donde recortar, sobre todo de las grandes infraestructuras
que ahora no se pueden mantener porque los grandes perjudicados
son los ciudadanos” (aquí, la entrevista para Teleorihuela)
Lamentable, especialmente porque, paralalemente, abundan titulares como que las arcas de
la Generalitat destinan 32,6 millones de euros a los equipos de fútbol de Valencia, Elche y Alicante.
Nada nuevo, solo consecuencias de la desastrosa gestión Camps-Fabra.
Hoy,
David Bustamante y su equipo se embolsarán 53.000€ por una actuación en la Gala de la Juventud (
los melillenses parece que tuvieron más suerte). Será
"gratuito": pagado con las arcas del Ayuntamiento, o sea, con sus impuestos...
Es penoso observar que hay quien cree que un desacierto se minimiza por comparación con desaciertos peores de épocas pasadas: el socorrido
"y tú más", o
"el PP lo hizo peor" se emplea hasta la extenuación, hasta que tal argumento está más que gastado, porque todos conocemos el brillante estado de la política en este país a todos los niveles.
Por supuesto, hay motivos innegables para no olvidar los gastos del PP:
-
aquí la noticia que anunciaba la "gratuidad" del concierto de Paulina Rubio del 2007;
-
aquí la nota en la que Antonia Moreno aclaraba ese "precio" y esa gratuidad.
Pero puestos a comparar,
¿por qué hacerlo siempre con el peor de la clase? Hay gente experta en exprimir cada euro que toca;
comparémonos, pues, con gente altamente cualificada, competitiva, con ciudades que han sabido progresar. La ética, la inteligencia, la competencia o la capacidad de un gestor no se "cuantifica" por comparación con lo mal que lo ha hecho el anterior, ni puede servir de excusa.
Si, aún así, no hay disposición a hacer autocrítica, que nadie se preocupe:
hay forofos de sobra (reflexión de mi amigo Pedro, incluida) dispuestos a aplaudir lo que haga falta antes que hacer un juicio crítico ciñéndose a un tema concreto.
¿Qué puede hacer un ayuntamiento con 53.000€? Hay concejalías con escasa dotación presupuestaria que harían maravillas -aunque hay retos pendientes-; ahí queda el
ejemplo de Ana Mas y Anunciación Belchí, concejalas que han mantenido el listón en un nivel difícilmente alcanzable a corto o medio plazo y que
jamás han esperado a tener un sueldo político para trabajar por su ciudad. Con el dinero del concierto, bien se podría contratar algún asesor con mejores ideas (si esto sirviera, cosa que dudo)...
Atendiendo a esta nota de Los Verdes, recordamos, en cualquier caso, que los sueldos de concejales y asesores son más bajos que hace años. Pero hay propuestas mucho mejores: como comenta mi amigo de La Murada, Vicente P. B., con ese dinero sería factible alquilar un local en su pedanía durante 10 años que cumpla el papel de biblioteca (por cierto, ya la tienen en proyecto, gracias a las donaciones vecinales). Más opciones: ayudar a artistas jóvenes oriolanos (estos,
entre otros), realizar cursos, especialmente abiertos al público y orientados al empleo (
fantástico, Manuel Gallud), aumentar la cuantía en becas -
como expone IU-...
Orihuela viaja a velocidad luz
Un efecto de la
Relatividad Especial de Einstein es la
"dilatación temporal" y una de sus consecuencias es que si un objeto pudiera desplazarse a una velocidad igual a la de la luz, respecto a un observador inmóvil, tal objeto sería percibido por él como detenido en el tiempo.
Orihuela, desde fuera, parece en muchos aspectos, si no detenida, sí ralentizada:
apenas experimentó el desarrollo propio de la llegada de la Revolución Industrial a la provincia y, aún hoy, cuando observamos la evolución del panorama sociocultural, económico y
político de la ciudad, es claro el lastre que supuso perder aquel tren.
(Aquí, pueden repasar la cronología del Plan General de Orihuela.)
Quien olvida los errores del pasado está condenado a repetirlos. Observemos algunos datos:
Año
|
Nº HABITANTES
|
PRESUPUESTO (€)
|
Nº PARADOS
(marzo)
|
2006
|
77.979
|
78.791.676,65
|
2.045
|
2008
|
84.626
|
90.168.039,92
|
2.803
|
2010
|
87.113
|
68.769.678,31
|
6.871
|
2012
|
90.087
|
67.937.884,58
|
7.928
|
La cifra de desempleo se logró contener en cierta medida en 2012; recientes datos de marzo de 2013 contemplan 8.001 parados, por 8.077 en abril, incremento por debajo del crecimiento porcentual logrado por Rajoy y su equipo.
Como vemos en la tabla, con muchos menos habitantes, la administración local aprobó presupuestos mayores. ¿Redundaba, al menos, la inversión en el desarrollo del tejido industrial?, ¿en la modernización de las redes productivas?, ¿se invirtió en parques tecnológicos o en ayudas y formación de emprendedores?... Raramente: “¿para qué diversificar las fuentes generadoras de riqueza local más allá de la tradicional, fundamentalmente el ladrillo?”
El resultado de tal miopía cortoplacista es sobradamente conocido:
Añadamos a ello el siguiente dato hecho público, recientemente, por el concejal de Hacienda y se evidencia una cadena de despropósitos autoexplicativa:
“Gallud eleva a 54 millones de euros la deuda que generó el PP en la legislatura de Lorente”.
¿Qué capacidad de maniobra cabe ahora exigir a un gobierno tan extremadamente lastrado por el gobierno anterior, en el contexto de una crisis que nos ha llevado a contar con más de 6.200.000 parados –según la última EPA- y más del 57% de la juventud desempleada -59% en Orihuela-?
Consecuencias hay muchas; quizá, la más triste es
la emigración juvenil y el rápido envejecimiento poblacional. Solo así podemos explicar el aumento del censo de la tabla anterior, que demuestra que en Orihuela
el número de habitantes ha estado en permanente aumento, mientras la pirámide de población acusa una clara desviación respecto a la media provincial, como vemos en la siguiente figura:
En términos de número de habitantes
por encima de una edad de 50 años, Orihuela tiene una población “mayor” muy numerosa, envejece rápidamente y con claridad por encima de la media provincial. Observando el número de habitantes
entre los 20 y 50 años, notamos lo opuesto, un gran descenso, especialmente en la franja de 20 a 35 años. Se trata en buena medida, de jóvenes que acabarán, tarde o temprano, aportando su talento y formación a otras ciudades que ofrezcan más oportunidades, con lo que la inversión en su formación no redundará, lógicamente, en el progreso del propio municipio. Al contrario,
la juventud oriolana emigrante estará ayudando al fortalecimiento de sus competidores directos (Elche, Murcia, Torrevieja, Alicante) y, también, competidores indirectos, como son los núcleos poblacionales menores que crecen en torno a estos núcleos principales.
Veamos las pirámides de población de Elche y Alicante:
Es evidente que ciudades como estas están absorbiendo la juventud de las ciudades que no ofrecen oportunidad de desarrollo. Pero veamos más indicadores de Orihuela...
... y extraigamos algunas conclusiones obvias:
1. En materia de
Dependencia, Orihuela se encuentra casi
7 puntos por encima de la media provincial y 9 sobre la media de la Comunidad Valenciana.
2.
El Índice de Envejecimiento está 33 y 43 puntos sobre las medias provincial y valenciana, respectivamente.
3. El
Índice de Longevidad, que cuantifica la esperanza de vida por encima de 74 años respecto a los habitantes entre 64 y 74, está por debajo
en 9'4 y 11'5 puntos de las medias provincial y valenciana.
4. Como consecuencia del envejecimiento y de la emigración juvenil, entre otros factores, la
Renovación de la población activa está
27 puntos por debajo de la media provincial, y 35 bajo la media valenciana. Este índice mide la capacidad de una población para sustituir a los individuos que se van jubilando. Es dramático que, en plena crisis, Orihuela obtenga tal puntuación.
Sinceramente, dudo que exista plena consciencia de la realidad por parte de la población oriolana en toda su crudeza y en el impacto que tiene y tendrá, presumiblemente, en su futuro inmediato. Necesitamos que los gestores públicos de los recursos humanos, materiales e inmateriales (como el talento) del municipio ataquen las necesidades básicas con contundencia y
transparencia absolutas.
Ya habrá tiempo de planificar rascacielos, suponiendo que encuentres habitantes para ocuparlos.
OPTIMISMO, TODO, PERO CON LOS PIES EN EL SUELO.
Me gustaría acabar con una reivindicación.
El ciudadano no debe ser un sujeto pasivo que solo participa de la vida política cada 4 años, a lo sumo. Hay motivos para estar indignados a distintos niveles sociopolíticos y es necesario canalizar esa indignación activa y cívicamente. Dos ejemplos de éxito, resultado de la asociación ciudadana, son la
PAH oriolana (plataforma de afectados por los desahucios) y
VERTIVEGA. Con ellos en mente, me gustaría recordar
un reto pendiente: el Ayuntamiento tiene la misión de poner en marcha y velar por el cumplimiento del
Nuevo Plan de Participación Ciudadana que permita dotar a cada oriolana y oriolano de herramientas y espacios en los que ampliar y revitalizar su corresponsabilidad cívica en la vida del municipio.
Como diría,
José Luis Sampedro, animando a los jóvenes a asumir un papel protagonista:
“El sistema está roto y perdido en este país. ¡Por eso tenéis futuro!”
FUENTES:
www.gva.es - Web Generalitat Valenciana
www.ine.es - Instituto Nacional de Estadística
www.servef.es - Servicio Valenciano de Ocupación y Formación